PARTÍCULA EDITORIAL

La lucha de Julien Gracq por oponerse a una literatura «sobre la que sabemos a qué atenernos», es decir, una que fuera vista desde su costado productivo, hace carne en La forma de una ciudad, obra híbrida y polimórfica que busca agotar la masa de impresiones vividas en la ciudad de Nantes. Y es justamente a partir de ese «vértigo de la metamorfosis» en donde Gracq logra trasmitir su incomparable estilo. En un juego de asociaciones sin límites ni freno, vuelve suya una de las frases más bellas de la literatura francesa: «La forma de una ciudad, se sabe, cambia más rápido que el corazón de un mortal». Pero su libro no trabaja solo a partir de la aglomeración de asociaciones sino que se apoya, las más de las veces, en un registro urbano, o sea, en su topografía inherente. Jardines, plazas, parques, corredores, escuelas, basílicas son los diversos puntos de apoyo que toma Gracq para distribuir sus opiniones y enarbolar alianzas de sentido, haciéndolas trasmutar en tipografía. Dividida entre la anticipación y la memoria, La forma de una ciudad no se ausenta nunca de un universo compuesto —Gracq dixit— por cuatro dimensiones: la historia, la lectura, el arte y el recuerdo.


168p.; 19 x 13 cm.

Traducción de: Raúl Andrés Cuello.

ISBN 978-631-90785-8-9




LA FORMA DE UNA CIUDAD - Julien Gracq

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La lucha de Julien Gracq por oponerse a una literatura «sobre la que sabemos a qué atenernos», es decir, una que fuera vista desde su costado productivo, hace carne en La forma de una ciudad, obra híbrida y polimórfica que busca agotar la masa de impresiones vividas en la ciudad de Nantes. Y es justamente a partir de ese «vértigo de la metamorfosis» en donde Gracq logra trasmitir su incomparable estilo. En un juego de asociaciones sin límites ni freno, vuelve suya una de las frases más bellas de la literatura francesa: «La forma de una ciudad, se sabe, cambia más rápido que el corazón de un mortal». Pero su libro no trabaja solo a partir de la aglomeración de asociaciones sino que se apoya, las más de las veces, en un registro urbano, o sea, en su topografía inherente. Jardines, plazas, parques, corredores, escuelas, basílicas son los diversos puntos de apoyo que toma Gracq para distribuir sus opiniones y enarbolar alianzas de sentido, haciéndolas trasmutar en tipografía. Dividida entre la anticipación y la memoria, La forma de una ciudad no se ausenta nunca de un universo compuesto —Gracq dixit— por cuatro dimensiones: la historia, la lectura, el arte y el recuerdo.


168p.; 19 x 13 cm.

Traducción de: Raúl Andrés Cuello.

ISBN 978-631-90785-8-9




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